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Venganza

La guerrera miraba desde lo alto, hacia el valle.

Sus enemigos estaban ahí. Los culpables de la desaparición de su tribu, hacía muchas lunas.

En ese entonces, ella era una niña.

Hoy, ya no lo es.

Y ha venido a tomar su justa venganza.

Cuando caminas de noche

La lluvia cae directamente en mi rostro,  abro los ojos a pesar del dolor que siento en todo el cuerpo, con un poco de esfuerzo logro levantarme y darme cuenta que estoy en medio de la carretera. Al intentar apoyarme en un árbol veo que mis manos están llenas de sangre. Eso hace que me haga dos preguntas:

-¿ Quien soy?¿ Que he hecho?…

Ella

Ella, no sé como fue que a ese ser supremo, Dios o como lo quieran llamar se le ocurrió la idea de crearla.
Solo con el propósito de joder mi total y absoluta existencia. Ocasionalmente provocaba en mi destellos de adrenalina que me hacían sentir vivo y que gracias a mi conformismo de sus pocas o nulas afecciones hacia mi me impulsaban para sobrevivir cuando me quitaba el aliento y la vida.

La Feria

De alguna manera, el libro había terminado en un estante de los muchos en esa feria, en una pila de volúmenes viejos. Su título en letra pequeña, sin adornos.

El Viaje.

Por cientos de años, el libro había visto incontables sitios y manos. Trababa de hallar el espíritu adecuado, al que sus palabras pudieran dar el poder de cambiar el mundo entero.

Quizá hoy, su búsqueda llegue al fin.

Miedo a ser tú

Para no tener miedo de los demás y de lo que dices delante de ellos tienes que aprender primero a no juzgarte a ti mismo por cada cosa que creas que no gustaría a otros.

El Reflejo

Oye tienes crema en la cara, tienes algo en tus bigotes, no te has peinado. Estas son las frases más comunes que me dicen a diario, amigos, compañeros, extraños en el bus. Pero solo una persona me ha preguntado: ¿Que no tienes un espejo? mis ojos dilataron y solté un no. Porque en cada espejo, ventana, charco, ELLA aparece con su hermosa sonrisa y su recuerdo me hace daño, pero soy adicto a él.

Hogar

Jamás había estado en la tierra, aunque era humana.

Alexa había nacido en una colonia, en órbita de Marte. Nunca había conocido otra cosa que el reconfortante hábitat metálico de su estación, y sus deberes como bióloga.

Pero ahora había sido asignada a la tierra. Seleccionada por su alto intelecto y capacidad de adaptación.

Este mundo le necesitaba. El planeta estaba muriendo.

EL HOMBRE DE LA MEDIANOCHE

Son las doce. Enciendo la vela y comienzo a caminar en círculos. Respirar muy fuerte me asusta, no quiero apagar lo único que puede mantenerme con vida. Pasan unos minutos y no ocurre nada. Me relajo.

—Midnight man… Menuda tontería… ¿Cómo he podido creer en un ritual de Google? —me pregunto.

Señal

La tripulación del pequeño vehículo submarino no podía creerlo.

Un magnífico templo. Ahí, bajo el mar. A más profundidad de la que cualquiera hubiera creído posible para que alguna vez viviera humano alguno. Iluminado con su propia luz, entre las tinieblas del abismo.

Y la señal del robot perdido venía de ahí dentro.

Sin decir palabra, el piloto empezó a acercarse.

Condena.

Solo espero que esto jamás sea encontrado. Esto no está hecho para ser leído, al menos no por ningún humano, es demasiado terrorifico para los de nuestra especie.

Este papel solo es una forma desesperada de hacer que los recuerdos paren, y es que si no hubiese tomado aquella película vieja del sótano, si solo la hubiese vendido como hice con las demás cosas, esto no hubiese sucedido…